Sinaloa atraviesa un repunte en la violencia homicida como consecuencia directa del reacomodo de fuerzas dentro del cártel de Sinaloa y del reciente fortalecimiento de una de sus facciones, advirtió el consultor en seguridad David Saucedo.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, advirtió que el incremento de la violencia está vinculado al respaldo que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) acordó con el grupo de “Los Chapitos” hace aproximadamente un año, mediante el traslado de hombres, armas y municiones para enfrentar al grupo encabezado por Ismael Zambada Sicairos, alias “El Mayito Flaco”, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada.
No obstante, en los últimos meses se ha observado un cambio en la dinámica del conflicto. La violencia ya no se concentra únicamente en Culiacán y Mazatlán, sino que se ha extendido a otras regiones del estado, particularmente al sur de Sinaloa, lo que indica una contraofensiva de “Los Chapitos” frente al grupo de “El Mayo Zambada”.
Saucedo señaló que, según evaluaciones del gobierno federal y de autoridades de Estados Unidos, al inicio de esta guerra intestina el grupo de Zambada llevaba ventaja, pero que la llegada de refuerzos permitió a “Los Chapitos” intentar recuperar territorios previamente perdidos.
Destacó que tanto el gobierno mexicano como el estadounidense han incidido en el conflicto al concentrar detenciones, decomisos, extradiciones y capturas principalmente contra integrantes de “Los Chapitos”, lo que sugiere un interés específico por debilitar a esa facción.
Respecto al secuestro de diez ingenieros y técnicos de una minera canadiense, Saucedo explicó que desde hace años las empresas mineras de Canadá mantienen dos tipos de conexiones con grupos del crimen organizado en México.
En muchos casos, pagan el llamado derecho de piso para poder operar; en otros, llegan a contratar a grupos criminales para contener protestas sociales, movimientos ambientalistas o presiones mediáticas.
También subrayó que los trabajadores secuestrados no tenían relación con las decisiones de las empresas.
También mencionó que en Estados Unidos existieron demandas antiguas en las que se acusaba a Trump de haber recibido recursos de procedencia ilícita provenientes de grupos criminales, señalamientos que no prosperaron judicialmente.
En ese contexto, afirmó que el caso Epstein aporta nuevos elementos a una narrativa previa sobre posibles vínculos entre sectores del narcotráfico y figuras de la élite político-empresarial estadounidense, una pista que, dijo, nunca logró sostenerse legalmente, pero que ahora vuelve a colocarse en el debate público.
Saucedo recordó que disputas similares han ocurrido en otros espacios de poder del estado, como la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), donde la captura de Mario Zambada se dio en el contexto de una presunta negociación por la rectoría.
Finalmente, sobre los documentos que presuntamente vinculan al presidente estadounidense Donald Trump con fiestas organizadas por el pederasta Jeffrey Epstein en las que habrían participado miembros del Cártel de Sinaloa, Saucedo sostuvo que estas versiones son consistentes con los antecedentes públicos del mandatario.
Recordó que Epstein mantuvo conexiones con élites del narcotráfico mexicano y que esos espacios funcionaban como puntos de contacto entre élites empresariales y criminales, incluso para el lavado de dinero.
“El Cártel Jalisco había estado escatimando, regateando, entregando a cuentagotas el respaldo al grupo de los Chapitos”, señaló.
Apuntó que el principal beneficiario de esta confrontación interna ha sido Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del CJNG.
Aunque aclaró que si bien esa versión no está plenamente confirmada, es la línea de análisis que siguen las autoridades.
“Ese pacto habría incluido la cesión de rutas comerciales, control territorial y espacios en la distribución de drogas en Estados Unidos. Sin embargo, el apoyo del CJNG no se materializó plenamente debido a los múltiples frentes de conflicto que mantiene en diversas entidades del país”, apuntó.