Guadalajara es una ciudad sin ley en el robo de autopartes. Un caso empezó en la colonia Americana, una zona de moda. Una persona dejó su auto estacionado y al día siguiente descubrió que le habían robado la computadora, el cuerpo de aceleración, la batería y otras piezas. La reparación le costó la tercera parte del valor actual de su vehículo. Se resignó a pagar lo que le pidieron los delincuentes. Su amigo, a quien aconsejó no arriesgarse en esa zona, también fue desvalijado horas después. Otro individuo, en otra colonia, regresó de comer sin sus molduras y varias partes del motor: batería, computadora, etc. El presupuesto en la agencia podría rondar los 150 a 200 mil pesos. Tras el robo, te enfrentas a una dura realidad: mientras intentas asimilar el daño, recibes una llamada de 'alguien' que tiene tu número y te ofrece las piezas y su instalación. 'Terminé mi viacrucis la semana pasada', me cuenta una víctima. Sus vecinos le dijeron que era el tercer atraco en esa zona en 48 horas. La situación es desesperante: las aseguradoras no pagan el daño y las autoridades no actúan. Por eso, algunos recurren a medidas desesperadas: denuncian el auto como robado para que la aseguradora les pague, porque de otro modo, no recibirán nada. Es una historia de terror porque la sincronía es brutal: mientras la gente sufre, la policía hace como que no ve nada, las autoridades reportan cifras a la baja y las aseguradoras no registran reclamos. El ciudadano queda en manos de los criminales y termina pagando extorsionadores para evitar un gasto mayor.
Guadalajara: ciudad sin ley en robo de autopartes
El robo de autopartes en Guadalajara es desenfrenado. Los dueños de autos deben pagar extorsionistas, ya que las aseguradoras se niegan a cubrir el daño y las autoridades no actúan. Los residentes comparten sus experiencias y las medidas desesperadas que toman para sobrevivir.