Eventos Local 2026-03-24T07:59:17+00:00

Los rótulos mexicanos: de las calles a las galerías

El artista mexicano Alfredo Romero revive el arte del rotulismo, transformando signos históricos en obras de arte contemporáneo y luchando para que este oficio sea reconocido como patrimonio cultural.


Los rótulos mexicanos: de las calles a las galerías

Y hay quienes han decidido no solo preservarlo, sino llevarlo al territorio del arte contemporáneo. Un rótulo que sobrevivió al tiempo. Eso es exactamente lo que propone Alfredo Romero, artista mexicano cuya práctica gira en torno a la investigación, documentación y resignificación del rótulo tradicional como lenguaje visual vivo. Su trabajo más reciente parte de algo concreto: la recuperación de un rótulo original de Corona, intervenido a partir de su desgaste natural, sus capas de historia y la carga simbólica acumulada durante décadas en la piel de alguna pared anónima de la ciudad. La pieza no es una recreación ni una cita nostálgica. Antes de que existiera el vinil de corte, la lona impresa o el letrero de neón, las fachadas de México hablaban a través del pincel. Practicado en el país desde principios del siglo XX, el rotulismo es el oficio de diseñar y pintar comerciales sencillos, llenos de color e ingenio, donde conviven imágenes con tipografías variadas sobre las paredes y vidrios de tiendas, taquerías, fondas y toda clase de negocios locales. Lo que comenzó como una solución publicitaria de barrio se convirtió, con el tiempo, en uno de los lenguajes visuales más auténticos y reconocibles de la cultura urbana mexicana. Sin embargo, la llegada del diseño digital y la impresión en masa los fue desplazando progresivamente. Los rótulos son hoy víctimas de una suerte de asepsia cultural en las que las autoridades han privilegiado estrategias visuales orientadas al turismo y la homogeneización de la ciudad. Pese a todo, el oficio resiste. Es el resultado de un proceso de investigación, rescate y restauración que va más allá de la conservación material: propone la resignificación del objeto como documento cultural. A través de ella, Romero pone en diálogo el pasado y el presente de la gráfica mexicana, rescatando el valor del error, la huella del tiempo y la mano irreemplazable del rotulista, esa figura que durante décadas fue invisible para los circuitos formales del arte. Demasiado Fino: la calle entra a la galería. La pieza se presenta dentro de Demasiado Fino, una exposición colectiva organizada por MEXICO IS THE SHIT y TODOBIEN ESTUDIO que reúne a artistas que trabajan desde la gráfica popular, el arte aplicado y los cruces entre diseño, calle y cultura visual. El evento tiene lugar en Mérida 151, Local B, Colonia Roma Norte, uno de los barrios que mejor encarna esa tensión constante entre lo popular y lo contemporáneo en la Ciudad de México. El rótulo suma más de 500 años de presencia en México, desde los mercados coloniales hasta las pulquerías del Porfiriato y las cantinas de la posrevolución, y actualmente existe una iniciativa para que el oficio del rotulista sea declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México. Y cuando la ciudad empieza a reconocer, aunque sea a destiempo, lo que estuvo a punto de borrar.

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