A partir de 2017, su expansión se aceleró con la llegada de marcas globales.
Altas concentraciones y toxicidad directa Las bolsas de nicotina presentan concentraciones que van de tres a 50 miligramos, lo que supera ampliamente los niveles considerados altos para la vía oral, donde seis u ocho miligramos ya representan una carga excesiva. La nicotina es una sustancia altamente tóxica, históricamente utilizada incluso como insecticida natural, y posee una capacidad adictiva elevada, con especial peligrosidad para niños, jóvenes, personas adultas y mujeres embarazadas.
Daño bucal, digestivo y neurológico Al permanecer en la boca alrededor de 30 minutos, las bolsas provocan aftas, úlceras y abscesos periodontales, que pueden derivar en pérdida de dientes, gingivitis y alteraciones profundas de la microbiota y la saliva. La nicotina, al llegar al cerebro, induce la liberación de dopamina, generando una sensación de placer que se potencia con los saborizantes, lo que crea un doble estímulo adictivo. La saliva ingerida, cargada de nicotina y compuestos químicos, puede producir inflamación gástrica, dolor abdominal, gastritis, colitis y erosión de la mucosa gástrica, además de repercusiones cardiovasculares graves como infarto al miocardio o evento vascular cerebral.
Sabores atractivos y percepción engañosa Las empresas productoras incorporan saborizantes como menta, hierbabuena o mora azul, con el fin de enmascarar el olor de la nicotina y hacer el producto más atractivo, especialmente para poblaciones jóvenes, reduciendo la percepción de riesgo. Al estar elaboradas con nicotina sintética, estas bolsas no se clasifican legalmente como productos de tabaco, lo que permite a la industria operar en un vacío regulatorio, sin advertencias sanitarias, a diferencia de los cigarros y el tabaco para pipa. Se comercializan como productos sin humo ni tabaco y pueden encontrarse en tiendas de conveniencia, ubicadas junto a dulces y golosinas, lo que facilita su adquisición incluso por menores de edad.
Riesgos extremos en la infancia y consumo combinado La ingestión accidental por niños o niños de cuatro o cinco años puede provocar intoxicación grave, con náuseas, vómito, convulsiones, depresión respiratoria e incluso fallecimiento. En la práctica clínica también se ha observado el consumo simultáneo de bolsas, vapeadores y cigarros tradicionales, especialmente en hombres que las utilizan en el trabajo y continúan fumando fuera de él, una combinación que constituye una amenaza acumulativa para la salud.
Las bolsas de nicotina no representan una vía segura para abandonar el tabaco, sino una forma más potente y menos visible de dependencia, con impactos sistémicos que van desde la cavidad oral hasta el sistema cardiovascular.
"Las bolsas orales combinan dopamina, saborizantes y altas dosis de nicotina"
Por: Redacción LaSalud.mx, Ciudad de México, 14 de enero de 2026 .-Aunque en distintos entornos se promueven como una opción para abandonar el cigarro, las llamadas bolsas de nicotina representan un riesgo de dependencia aún mayor, debido a su contenido elevado de nicotina y otras sustancias químicas, de acuerdo con Guadalupe Ponciano Rodríguez, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM y coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de esa institución.
Desde la práctica clínica y la investigación, se ha documentado que los únicos métodos con seguridad y eficacia comprobadas en México para dejar de fumar son los parches de nicotina, la goma de mascar y los tratamientos no nicotínicos como bupropión y varenicline, ambos en presentación de tabletas.
Qué son y cómo funcionan estos productos Las bolsas de nicotina, también denominados productos modernos de nicotina oral, son pequeños dispositivos de aproximadamente uno por dos centímetros, fabricados con fibras vegetales impregnadas con nicotina, generalmente sintética. Algunas formulaciones han mostrado la presencia de nitrosaminas, saborizantes y metales pesados como cromo, lo que amplía su perfil de riesgo. Su uso consiste en colocarlas entre el labio superior y la encía, donde la nicotina se absorbe a través de la mucosa bucal y entra al torrente sanguíneo, distribuyéndose por todo el organismo.
Crecimiento del consumo y expansión internacional La evidencia disponible muestra un incremento sostenido en su uso, particularmente entre jóvenes. Europa del Norte, Reino Unido y Estados Unidos (EUA) concentran gran parte del mercado actual, aunque su presencia se expande de forma progresiva en América Latina. En los países nórdicos se han reportado prevalencias de hasta 20 por ciento en adultos jóvenes, mientras que en EUA el consumo en adolescentes continúa en aumento. Estos productos surgieron en Europa a inicios de la década de 2010, derivados del snus sueco, y fueron impulsados por empresas tabacaleras ante las restricciones al tabaco combustible.