La gestión de la salud sexual y el ejercicio del derecho al placer exigen una arquitectura de prevención robusta frente a las festividades de febrero. El objetivo es permitir que la población maximice su bienestar sexual mediante la mitigación de riesgos asociados al VIH, otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y embarazos no planificados, operando bajo un marco de cero estigma.
La relevancia de la temporada estriba en una convergencia de fechas significativas para la salud comunitaria. Malí González, responsable de Operaciones en Inspira Cambio, A.C., subraya que el mes de febrero presenta una actividad particular en términos de cuidados personales. En concordancia, el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/sida y hepatitis (CENSIDA) en México ha estructurado sus planes nacionales bajo esta visión.
Las intervenciones se basan en la prevención combinada, un modelo que integra educación sexual, pruebas de detección rápida, distribución de insumos como lubricantes y preservativos, y una vinculación efectiva con los sistemas de salud. La articulación con el sistema público permite la distribución gratuita de regímenes profilácticos de alta eficacia.