Guerra digital por la reinauguración del Estadio Ciudad de México

La reinauguración del renovado Estadio Ciudad de México desató una guerra digital liderada por el actor Damián Alcázar. Su crítica a las protestas de los aficionados ha dividido la opinión pública, planteando dudas sobre el progreso deportivo y las inversiones públicas.


Guerra digital por la reinauguración del Estadio Ciudad de México

La reinauguración del renovado Estadio Ciudad de México (antes Estadio Azteca) no solo dejó un amargo empate sin goles entre México y Portugal; también desató una feroz guerra digital encabezada por el actor Damián Alcázar. Mientras miles de aficionados denunciaban una organización desastrosa, el protagonista de 'La Ley de Herodes' prefirió arremeter contra la oposición, calificándolos de “Prianistas” por manifestarse en las inmediaciones del recinto. Damián Alcázar se burla de las protestas tras el lleno total del Estadio Azteca. A través de su cuenta de Facebook, Alcázar lanzó un mensaje que encendió las redes: “Los Prianistas gastando en lonas y el Estadio Azteca a reventar de lleno”. Las lonas que tanto molestaron al actor contenían mensajes sobre la inseguridad en el país y reclamos por la ausencia de Cristiano Ronaldo, quien finalmente no jugó el encuentro. La polarización aumentó al saberse que, mientras el público lidiaba con bloqueos viales y altos precios, figuras como Cuauhtémoc Blanco llegaban al estadio en camionetas sin placas, ignorando las prohibiciones vehiculares. El actor acompañó su crítica con imágenes del estadio iluminado, cuestionando a quienes aseguran que México no está preparado para el Mundial 2026. La postura de Alcázar ha dividido a la opinión pública: ¿se trata de un apoyo legítimo al progreso deportivo o de una ceguera voluntaria ante las deficiencias de una inversión pública cuestionable? Sin embargo, su defensa a ultranza ignoró el calvario que vivieron los asistentes al evento del pasado 28 de marzo. Mientras Alcázar celebraba el lleno total, los aficionados reportaron fallas críticas en el sistema cashless, aglomeraciones peligrosas en los accesos, falta total de conectividad a internet y una visibilidad deficiente desde diversas zonas de la “joya” arquitectónica.