En 2005, el director técnico argentino Rubén Omar Romano fue secuestrado. Esto ocurrió cuando salía de las instalaciones de entrenamiento de Cruz Azul, 'La Noria', en la Ciudad de México. El técnico solía irse solo, lo que permitió a los secuestradores tenderle una emboscada. 'Pensé que era un robo, pero me bajaron de la camioneta', recordó Romano. Debido a la rapidez con la que descendió, no frenó adecuadamente, y la camioneta siguió avanzando; esa fue la última imagen que vio durante mucho tiempo. Al momento de su captura, le colocaron una venda en los ojos, con la que permaneció más de dos meses. Los secuestradores lo subieron al maletero de otro vehículo y luego lo llevaron a una casa de seguridad, donde pasó 65 días privado de su libertad. Romano afirmó que los secuestradores veían en él la oportunidad de pedir rescate directamente a Cruz Azul. No sufrió violencia física, pero sí psicológica, ya que lo obligaban a mentirle a sus hijas durante las pocas llamadas que le permitían. Durante todo ese tiempo, permaneció en una habitación con un colchón en el suelo, con los ojos vendados y las manos y pies atados. Escuchaba la televisión, las noticias e incluso los partidos de Cruz Azul, ya que sus captones ponían el canal cuando él estaba allí. Durante las negociaciones, los secuestradores cometieron un error que permitió a las autoridades ubicarlo. La Agencia Federal de Investigación colaboró con su familia. El día en que planeaban cambiarlo de casa de seguridad, un grupo de hombres armados los interceptó. Una hora después de su liberación, se organizó una rueda de prensa. Tres días después, Romano regresó a la cancha y, aunque no se esperaba que dirigiera, terminó haciéndolo: 'No podía estar ahí sentado como si fuera auxiliar'.
El secuestro del entrenador Rubén Omar Romano
La historia del entrenador argentino Rubén Omar Romano, quien fue secuestrado en 2005 tras una sesión de entrenamiento con el club mexicano Cruz Azul. Pasó 65 días en cautiverio, sometido a presión psicológica, pero fue liberado sin el pago de un rescate gracias a un error de sus captores.