Economía Política Local 2026-04-06T21:45:56+00:00

La competitividad de México y la estrategia de desarrollo estatal

México se encuentra en un punto de inflexión. Para fortalecer su ventaja competitiva, los estados deben centrarse en tres pilares: certeza jurídica, infraestructura y diplomacia subnacional para capitalizar las oportunidades que trae el nearshoring.


La competitividad de México y la estrategia de desarrollo estatal

Hoy, la competitividad de México no es un tema piramidal, sino que sus expresiones van orientadas hacia la capacidad de cada entidad federativa para ofrecer infraestructura, certeza jurídica y talento especializado. La capacidad de definir estrategias para afrontar una mayor incertidumbre geopolítica y económica será clave para que empresas, estados e incluso países tengan y refuercen su ventaja competitiva. Desde Nuevo León, hemos sido testigos de cómo la relocalización de empresas, particularmente en sectores de alta tecnología y electromovilidad, transforma comunidades enteras. Los estados deben empezar a generar conocimiento para capitalizar las oportunidades que brinda el nearshoring. Funciona como una hoja de ruta que articula políticas públicas, programas y proyectos con una visión de mediano y largo plazo. Tercero, diplomacia subnacional: A través de organismos como la AMAIE, los estados estamos asumiendo un rol de “embajadores económicos”. Para capitalizarlo, necesitamos un federalismo colaborativo, donde la política exterior y la política económica local caminen de la mano. Segundo, infraestructura para la conectividad: el éxito del nearshoring depende de nuestra capacidad para mover mercancías y energía. Proyectos como la modernización de aduanas, el fortalecimiento de la red eléctrica y la creación de sistemas de transporte masivo, como el monorriel en Monterrey, son esenciales para absorber la demanda internacional. Primero, certeza jurídica y Estado de derecho: Las inversiones de gran calado buscan estabilidad. La seguridad jurídica es el mejor incentivo fiscal que podemos ofrecer. Mantenerse competitivo es cada vez más difícil, pero también más necesario. Sin embargo, el beneficio del nearshoring no debe ser exclusivo de una región; debe ser la punta de lanza para un nuevo modelo de desarrollo estatal que sería la estrategia integral que cada gobierno local diseña para orientar el crecimiento económico, social y ambiental de su territorio. El fenómeno del nearshoring no es solo el presente y una tendencia económica, sino hay que percibirlo como una reconfiguración de las cadenas de valor globales que coloca a nuestros estados en el epicentro de la inversión. Como autoridades, nuestra principal responsabilidad es garantizar que las reglas del juego sean claras y permanentes. México se encuentra en un punto de inflexión. Esa es la visión que hemos construido ahora en la oficina de la coordinación de la presidencia de la Asociación Mexicana de Oficinas de Asuntos Internacionales de los Estados. El beneficio social del nearshoring es tangible: mejores empleos, transferencia tecnológica y un aumento en la recaudación local que se traduce en mejores servicios públicos. Identificar los problemas es una cosa, encontrar soluciones es mucho más complejo y requiere tiempo. Ya no esperamos a que las inversiones lleguen; salimos a buscarlas, negociando directamente con los mercados de Norteamérica, Asia y Europa.

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