Escándalo de La Tía Paty: difamación, corrupción y poder en Nuevo León

Una investigación desvela la red de 'La Tía Paty', que, según las evidencias, se dedicaba a actividades criminales. La cuenta promovía los negocios de la primera dama del estado, Mariana Rodríguez, mientras destruía las reputaciones de sus competidoras y exnovias. La investigación apunta a un pacto con el poder y a delitos graves.


Escándalo de La Tía Paty: difamación, corrupción y poder en Nuevo León

¿Qué dicen hoy las evidencias? Lo más grave de la historia «La Tía Paty» es que, según las investigaciones que han trascendido, la red cruzó la línea hacia lo criminal. La sorpresa llegó cuando Mariana presentó su negocio de cosméticos y el logotipo era, ni más ni menos, el mismo que la cuenta de chismes había compartido meses antes. La consigna parecía ser clara: destruir reputaciones ajenas para que solo hubiera una reina de las redes en el estado. Mariana era intocable para «La Tía Paty», pero influencers como Andy Benavides, Mallory Caballero, Alethia Sada y Charito Ruiz, entre muchas otras, sufrieron ataques infames y sistemáticos que buscaban afectar su imagen pública y comercial. La calumnia no solo alcanzó a la competencia de negocios de Mariana. Tras la detención, el diario Reforma consignó que Mariana había compartido, en sus propias redes sociales, fotos con ella en eventos de campaña. No era Mariana la famosa a la que le pedían fotos; era un grupo selecto de amigas e influencers quienes posaban con la famosa protagonista de Rosario Tijeras. El olor a conflicto de interés se percibe desde aquí hasta la Macroplaza. Los hechos son irrefutables. Ahora bien, y más allá de los filtros de Instagram y las campañas de relaciones públicas, quedan los hechos, y esos, como siempre digo, son tercos: Primero: Mariana y sus negocios eran aplaudidos y promovidos sin descanso por «La Tía Paty». Segundo: la competencia de Mariana y las exnovias de Samuel eran difamadas y atacadas con saña por la misma cuenta. Tercero: existen evidencias fotográficas de Mariana con las administradoras en contextos que no son fortuitos. Cuarto: el juez que debe vigilar el caso es un incondicional del partido en el poder estatal. Si parece pato, camina como pato y grazna como pato... ¿Ustedes qué creen? Justo enseguida de Mariana, a su derecha. Se habla de extorsiones por montos de al menos 15 mil pesos a cada cliente para no publicar las fotografías del encuentro -y ojo, pues los testimonios van desde doctores y emprendedores acosados-, hasta amenazas de secuestro si no se pagaban cuotas millonarias. ¿Y dónde aparecía la administradora de «La Tía Paty»? ¡Lo que hay que ver en el “Nuevo” Nuevo León! Todo lo que he descubierto sobre la famosa y temida «La Tía Paty» no es solo un chisme de pasillo en San Pedro o una anécdota de café, sino que estamos, en realidad, ante lo que parece ser una red perfectamente aceitada de difamación, negocios al amparo del poder y delitos graves que deberían quitarnos el sueño a todos. Mientras Samuel García nos vende inversiones y empresas que no llegan y presume la modernidad de un gobierno que se dice digital y disruptivo -inhale y exhale-, todo parece indicar que por debajo de la mesa se tejió una estructura que nada tiene que envidiarle a una novela de espionaje o a las tramas más oscuras de la política vieja. En aquel entonces, la respuesta de Mariana fue desmarcarse de todo. Era el lugar “obligado” donde miles entraban para ver el último chisme de la sociedad neoleonesa, pero detrás de los memes y las risas se escondía una estrategia de demolición reputacional y tráfico de influencias digital, que hoy está bajo la lupa. El modus operandi era de manual y, por decir lo menos, sumamente efectivo. Caguema a pico de botella. Mientras la cuenta promovía sin descanso las marcas vinculadas directamente a Mariana Rodríguez —hablo de Mar Cosmetics, Xile Chile, Peach Agency, Ellaz y Mi Mercado—, simultáneamente difamaba y atacaba a cualquiera que le hiciera sombra o compitiera en el mercado de los influencers. ¿Cómo se garantiza la imparcialidad cuando el juez y los señalados compartieron oficina y proyectos políticos? ¿Cómo pudo operar algo así tanto tiempo a la vista de todos? Mariana Rodríguez en el ojo del huracán. Aunque las alertas de Gaby Elizondo sonaron hace tiempo señalando a Mariana, no fue sino hasta que las autoridades iniciaron las aprehensiones, que el foco volvió a mirar directamente a la oficina de la primera dama de Nuevo León, que ahora quiere ser la sucesora de su esposo en la gubernatura. En diciembre pasado, detuvieron a Marilyn “N”, pieza clave de la red. ¿Será que hay una necesidad imperiosa de tener un juez “a modo” para que las piezas del rompecabezas no terminen de encajar? Pero la narrativa empezó a tambalearse en marzo de este año, cuando detuvieron a otros dos administradores: César “N” y Astrid “N”. ¡Quihúboles! Es decir, el mismo abogado de confianza del gobernador fosfo-fosfo, quien lo ha acompañado desde sus tiempos de diputado local, es ahora el encargado de impartir justicia en un caso que apunta directamente al círculo del gobernador y su esposa. Dos fotos con administradoras distintas en contextos íntimos y de trabajo ya no parecen una coincidencia. Y hay más ¿coincidencias? Así, pues, vámonos recio… Una cuenta con un propósito muy particular. Durante años, «La Tía Paty» se disfrazó de cuenta viral de humor regio. Las preguntas se amontonan y las respuestas oficiales parecen no alcanzar. El juez, al servicio de Samuel y MC. Ahora que el escándalo ha estallado, nos topamos con una pared de color naranja. Resulta que el juez encargado de resolver el amparo de Astrid “N” es Luis Gerardo Esparza. ¿Era una simple coincidencia que el éxito de unas marcas coincidiera con el desprestigio de otras? ¿Y quién es este personaje? Y, ¡vaya, vaya!, resultó que Mariana también tenía fotos con Astrid “N”. La vocería del gobierno del estado repitió el guion de la “fan”, pero los detalles cuentan otra historia. La foto con Astrid se tomó en un evento privado petit comité, específicamente la rueda de prensa de la actriz Bárbara de Regil, en Monterrey, donde anunciaba uno de sus eventos de cardio. Meses antes de que Mar Cosmetics fuera una realidad pública, «La Tía Paty» ya anunciaba que abriría su propia marca de maquillaje y publicaba un logotipo con una “M” en cursiva. Gaby lo denunció hace años, cuando incluso sufrió un intento de clausura de su negocio, publicó lo que estaba viviendo y se convirtió en noticia que sigue consignada en los medios. ¿Cómo sabía la cuenta los detalles de un emprendimiento privado que aún no existía oficialmente? Al cierre de esta columna, ya son una decena de denuncias las que enfrenta esta red, y el número parece que seguirá subiendo conforme el miedo se disipe. El nivel de bajeza llegó a lo personal: Gaby Elizondo y su pastelería Kuchen fueron víctimas de una campaña de odio brutal y ataques sin piedad por el simple “pecado” de ser exnovia de Samuel García. La respuesta fue la clásica: que era una foto con una “fan” más de las miles que le piden una selfie. Pues nada menos que un juez impulsado por el famoso “acordeón” de Samuel García durante la elección judicial, y quien antes fue coordinador jurídico de Movimiento Ciudadano. Se ha documentado la existencia de un chat de Telegram ligado a esta cuenta, donde presuntamente se manejaban catálogos de mujeres para servicios sexuales, donde aparecen incluso menores de edad.

Últimas noticias

Ver todas las noticias