José Manuel Castañeda Hernández, ingeniero en geología y uno de los mineros hallados sin vida en fosas clandestinas en Concordia, Sinaloa, fue sepultado en Taxco, Guerrero. Su familia rechazó de manera categórica la versión oficial de que los trabajadores fueron confundidos con un grupo delictivo, señalando que la tragedia está relacionada con extorsión y falta de medidas de seguridad por parte de la empresa minera. En entrevista para Aristegui en Vivo, su hermano y abogado, Jaime Castañeda Hernández, confirmó que fue sepultado y recalcó que el grupo criminal que controla la zona sabía perfectamente quiénes eran los trabajadores. «No hay forma, no hay una manera, no hay lógica de que se les pueda haber confundido con algún grupo armado, sobre todo porque los extrajeron de su campamento en donde estaban durmiendo», afirmó. Según Jaime, los mineros fueron sacados de un campamento residencial que la empresa rentaba exclusivamente para su personal técnico mientras dormían, lo que refuerza la percepción de que se trató de un acto deliberado y dirigido. El abogado detalló que antes de la tragedia, en abril de 2025, la empresa tuvo que suspender actividades debido a problemas de seguridad, pero no se tomaron precauciones suficientes para proteger al personal. «Desgraciadamente, la empresa no hizo nada por ellos, y aquí ahora están las consecuencias», señaló y sostuvo que estas condiciones dejaron a los mineros en una situación de vulnerabilidad extrema. Jaime Castañeda relató que su hermano había advertido a algunos compañeros sobre los riesgos. «Me decía: ‘Está difícil, está complicado, pero la empresa nos dice que todo está bien, que podemos trabajar’. Eso indica que había algún tipo de acuerdo económico con grupos externos, probablemente extorsión», explicó. En muchas zonas mineras de Sinaloa, el pago de extorsiones es una práctica que algunas empresas asumen para poder operar, lo que expone a su personal a situaciones de alto riesgo. La hipótesis oficial de las autoridades es rechazada de manera categórica por la familia. «Quien controla la zona sabía perfectamente quiénes eran y qué hacían», insistió Jaime. José Manuel Castañeda tenía una trayectoria profesional sólida, era ingeniero en geología, se especializaba en exploración minera y desarrollo de proyectos. Había trabajado en estados como Sonora y Zacatecas antes de incorporarse a Vizsla Silver hace aproximadamente un año. Su hermano lo describió como un profesional altamente calificado, dedicado y discreto; en este proyecto, estaba a cargo de la exploración y desarrollo de la mina. El último contacto que Jaime tuvo con su hermano fue el 7 de enero, cuando lo acompañó a la terminal de Cuernavaca a Ciudad de México; durante ese viaje, José Manuel estaba tranquilo y no manifestó amenazas directas, aunque sí era consciente de la situación compleja en la que trabajaba. Su esposa, Ángeles Velasco Acevedo, mantuvo comunicación con él hasta el 22 de enero, sin que se detectara algún indicio de peligro inminente. La combinación de estas comunicaciones y la posterior desaparición refuerza la percepción de que los mineros fueron sorprendidos en un entorno que debía ser seguro. Jaime enfatizó que, si existía presión económica por parte de grupos delictivos, la empresa tenía la obligación de denunciar y proteger a sus trabajadores. «Obviamente la empresa es responsable, aunque sea por coerción; estas personas los obligaron, y la empresa tenía la obligación de denunciar ante la autoridad, desgraciadamente, no lo hicieron». La familia insiste en que todas las líneas de investigación deben ser agotadas, particularmente la relacionada con la extorsión. Cada día, surge nueva información que podría fortalecer esta hipótesis. El entierro de José Manuel reunió a familiares, amigos y colegas, quienes lamentaron la tragedia y exigieron justicia. Compañeros de trabajo confirmaron que José Manuel había alertado sobre los riesgos y que incluso les indicó a algunos no regresar a la mina, salvando potencialmente vidas. «Mi hermano prácticamente salvó a otros compañeros al decirles que se quedaran en sus casas», dijo. Jaime Castañeda consideró que la Secretaría de Seguridad tiene la oportunidad de recuperar credibilidad frente a la ciudadanía si actúa con eficacia en este caso. «Este caso es uno entre muchos, pero tiene el potencial de mostrar que las autoridades pueden actuar de manera eficaz y proteger a la gente», afirmó e insistió en la necesidad de transparencia y rigor en la investigación. Mientras la investigación continúa, la familia y los colegas de José Manuel insisten en que la hipótesis de confusión no puede ser la única considerada. La tragedia demuestra que se requiere una revisión exhaustiva de las condiciones de seguridad, la responsabilidad de la empresa y la dinámica de la extorsión en la región. Finalmente, Castañeda Hernández dijo que este caso debe visibilizar la responsabilidad institucional, la presión de grupos criminales sobre trabajadores y empresas, y la necesidad de una investigación integral que esclarezca todos los elementos de este crimen y garantice que no se repitan situaciones similares en el futuro.
Familia de geólogo mexicano rechaza versión oficial de su asesinato
La familia del geólogo asesinado José Manuel Castañeda Hernández acusa a una empresa minera mexicana de inacción e insiste en que su muerte está relacionada con extorsión por parte de grupos criminales. Rechazan la teoría oficial del gobierno de que los trabajadores pudieron haber sido confundidos con criminales.