Hoy es el Día del Taco... y detrás de cada orden “con todo” y cada salsa que pica, existe una ingeniería culinaria precisa. El taco, más que un alimento, es un platillo donde el corte de carne dicta la técnica de cocción, la textura y el perfil de sabor. Solo a través de este ciclo profesional es posible garantizar que el taco siga siendo un alimento nutritivo, seguro y al alcance de todos. La próxima vez que pidas una orden, recuerda que más que un taco, estás consumiendo una pieza de ingeniería cultural y alimentaria que honra el trabajo de todo un sector dedicado a nutrir a México. Barbacoa: El valor del colágeno y el hueso. En la barbacoa tradicional de las zonas centrales de México, se utiliza el borrego entero, pero las piezas clave son la espaldilla y el pescuezo. Esta última es particularmente valorada por su contenido graso, que evita que la carne se reseque durante las largas horas de horneado bajo tierra. Cochinita Pibil: La nobleza de la pierna y la espaldilla. En el sureste mexicano, el cerdo se transforma gracias a la pierna y la espaldilla. Suadero: El secreto entre el costillar y la piel. El suadero es, quizá, el corte más técnico de la res. Se extrae de la zona de la falda, específicamente entre el costillar y la piel. Al cocinarse al vapor en hornos de tierra por más de 12 horas, el colágeno de los huesos se descompone, permitiendo que la carne se desprenda sin esfuerzo. El resultado es una textura melosa que, junto con el consomé, define la experiencia del domingo por la mañana. El marinado en naranja agria no solo aporta sabor, sino que actúa como un ablandador natural que permite que la carne se deshebre con apenas el roce de un tenedor. Lograr que estos tacos lleguen a nuestra mesa con la calidad y frescura necesarias no es obra de la casualidad. Estos cortes se eligen por su equilibrio entre suavidad y firmeza. Mantener la accesibilidad de este platillo emblemático, presente en más de 147 mil taquerías del país, depende directamente de una visión de cadena cárnica integrada. Esta integración comienza en la producción responsable en el campo, continúa con un procesamiento bajo estrictos estándares de inocuidad y culmina en una comercialización eficiente hasta el consumidor final. Sin embargo, pocos conocen exactamente qué pieza del animal están disfrutando o la relevancia de su origen. Su peso en la vida cotidiana del país también se refleja en su presencia comercial. En México existen 147 mil 205 taquerías a nivel nacional. Carnitas: La diversidad del cerdo en un cazo. Las carnitas representan el aprovechamiento total del animal. Al ser un músculo con fibras firmes y abundante grasa intermuscular, requiere una cocción lenta en una “choricera” o comal con pozo. Este proceso de confitado transforma una pieza originalmente dura en un bocado tierno por dentro y crujiente por fuera. Estas cifras, según el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne), muestran que el taco no solo forma parte de la identidad gastronómica del país, sino también de una cadena económica y alimentaria de alcance nacional. Más allá del placer gastronómico, el consumo de proteína cárnica de alta calidad representa un pilar fundamental para la salud y la nutrición de las familias mexicanas, aportando nutrientes esenciales que solo una cadena productiva profesional puede garantizar. A continuación, desglosamos la “anatomía” de los cinco pilares de la taquería mexicana: La anatomía del taco: ¿Sabes de dónde viene la carne de esta ‘exquisita’ garnacha? El Pastor: El arte del lomo marinado. Aunque el “trompo” es un espectáculo visual, su esencia radica en el lomo o la pierna de cerdo.
La anatomía del taco: ¿Sabes de dónde viene la carne de esta ‘exquisita’ garnacha?
En el Día del Taco, investigamos cómo diferentes cortes de carne influyen en el sabor y textura de este plato icónico. Desde la barbacoa hasta las carnitas, el taco es más que comida; es una ingeniería culinaria que sostiene la economía y salud de México.