Dado que el mercado de bonos y los metales preciosos ya no son un paraíso libre de riesgo para inversionistas, y cada vez más hay inversiones en acciones empresariales, el mercado necesita mejores mediciones del riesgo del mercado accionario y de activos de deuda como el crédito privado, que poca gente tenía en el radar. Las consecuencias para la economía global de esta crisis son difíciles de pronosticar todavía. Nadie sabe de qué tamaño es el sector de crédito privado que está bajo estrés. Bajo esta perspectiva, los criterios prudenciales de la Consar han limitado el impacto que puede tener esa modalidad de inversión. Es importante generar nuevas mediciones de riesgo para estas industrias crediticias que surgen “en las sombras”, cuando, como después del 2008-9, la regulación financiera cree que puede evitar ciertas prácticas crediticias. Son préstamos realizados por empresas no bancarias a negocios de tamaño mediano, que por su talla y sector son más riesgosos que lo que puede absorber el sector bancario tradicional después de las regulaciones de la crisis de 2008-9. Esto significa que el tamaño de los activos estresados es, números gruesos, entre una y dos veces el PIB de México, o una veinteava parte de la economía de Estados Unidos. ¿Qué es el crédito privado? La regla de dedo común es devolver a los inversionistas el 5% de la inversión como máximo cada trimestre. Las dudas de los inversionistas surgen porque Claude y ChatGPT pueden escribir software a gran velocidad, y las empresas de software de antes pueden no ser relevantes ante la disrupción de la IA. ¿Habrá Afores mexicanas expuestas a estas reconsideraciones? Recientemente, un fondo llamado ODBC2 de Blue Owl tuvo un episodio de desconfianza, y los inversionistas demandaron que se liquidara su inversión. Decidieron cerrar el fondo, liquidar los activos y pagar a los inversionistas, pero este evento detonó dudas en la industria, donde el público comenzó a hacerse preguntas sobre la calidad de los activos. Algunos de estos préstamos están en aseguradoras y fondos de pensiones, que no tienen necesidades inmediatas de liquidez. Sin embargo, si el público minorista duda sobre la calidad de los activos, es probable que los inversionistas institucionales se contagien del pánico, ya que es inviable ignorar el ruido de los inversores minoristas buscando la salida. El reporte de Inside Economics es un videoblog de The Economist, patrocinado por Anthropic, que se negó a que el Pentágono usara su IA para decisiones bélicas no supervisadas. Esto es interesante porque buena parte de los activos estresados de crédito privado corresponde a empresas de software. Probablemente, los banqueros que hacían estas operaciones en bancos regulados, después de la crisis, pasaron a este sector no bancario. Hay estimaciones de más del doble de esa cifra. Aunque hay riesgos, es importante recordar que las Afores pueden invertir solo el 20% de su cartera en activos extranjeros, con un límite del 5% para un solo emisor internacional. Las estimaciones son de 1.5 billones de dólares. Estaremos pendientes. Son inversiones no tan líquidas. Pero Blue Owl, en este fondo en particular, dijo “no más redenciones de capital”.
Crisis del crédito privado en México: riesgos y consecuencias
Los mercados de bonos y metales preciosos ya no son seguros. Crecen las inversiones en acciones, exigiendo mejor evaluación de riesgos en el crédito privado. Este análisis examina las consecuencias globales y el papel de los fondos de pensiones mexicanos.