La conductora Claudia Lizaldi ha sacudido el mundo del espectáculo con una revelación que desafía los límites de la fidelidad tradicional. En una reciente entrevista, Lizaldi confesó que, durante una crisis severa en su relación con Eamonn Sean Kneeland, ambos decidieron firmar un acuerdo insólito: un “permiso” explícito para tener libertad personal fuera del matrimonio. “Le di permiso de ponerme el cuerpo”, sentenció Lizaldi, subrayando que en ese momento intentaban transformar su vínculo en un esquema distinto. Sin embargo, el experimento terminó en un escándalo mediático sin precedentes. El caso se volvió viral debido a una serie de audios donde el hombre mencionaba haber perdido su anillo de matrimonio durante el encuentro. A pesar de que existía un acuerdo previo, la exposición pública de la traición fue el “punto de quiebre absoluto”. Al no ceder, la mujer vendió la información a la revista TVNotas por la impactante suma de 500 mil pesos. Según la comunicadora, el objetivo era salvar la estructura familiar por sus hijos, aunque como pareja ya dormían en habitaciones separadas. No obstante, su historia abre un debate polémico: ¿Puede un contrato de infidelidad salvar una familia o es simplemente el principio del fin?
El insólito acuerdo que Claudia Lizaldi firmó y guardó bajo llave
La conductora confesó que firmó un contrato para tener libertad sexual durante una crisis en su matrimonio, lo que derivó en un escándalo mediático.