La votación de este miércoles sobre la Reforma Electoral ha expuesto una profunda crisis en el gobierno de Claudia Sheinbaum. El principal foco de tensión es la relación con el Partido del Trabajo (PT), su histórico aliado, que ha demostrado un control absoluto de su líder, Alberto 'Profe' Anaya. De los 44 diputados del PT, solo uno, Jesús Corral, apoyó la iniciativa presidencial, lo que constituye una muestra de desafío directo al Palacio Nacional. Esta actitud de Anaya, que parece disfrutar de los fracasos electorales de MORENA, como el de Durango, revela una estrategia clara de confrontación. La disciplina dentro del PT fue casi perfecta, lograda por la intervención personal de Anaya para evitar deserciones hacia el morenismo, un mandato que incluyó a su diputada de confianza, Giselle Arellano, quien votó en contra a pesar de pertenecer a la bancada de MORENA. Aunque en el Verde doce diputados se pasaron al bando de Sheinbaum, la situación es crítica. El malestar en el gobierno es mayúsculo, especialmente por la ausencia sistemática de figuras como Olga Sánchez Cordero en votos clave. Sheinbaum busca operar en el terreno de la distribución de prerrogativas y plurinominales, un área sensible para Anaya. A diferencia del sexenio anterior, donde la influencia de Gertz Manero condicionaba a Anaya, la presidenta no ha recurrido a represalias extremas, pero la relación con el PT está rota desde hace meses y el choque de poder es ahora un hecho innegable.
Crisis política en México tras el fracaso de la reforma electoral
La presidenta Claudia Sheinbaum se enfrenta a una fuerte oposición de su propio partido y aliados, especialmente del líder del PT, Alberto Anaya, cuyos diputados votaron casi unánimemente en contra de una reforma clave.