En México, solo el 6% de los ingresos de las organizaciones sin fines de lucro (OSFL) proviene de la filantropía privada, un contraste marcado con Estados Unidos, donde esa cifra es del 13%. Mientras EE. UU. tiene más de 1,6 millones de organizaciones sin fines de lucro, México tiene muchas menos, y solo una pequeña fracción están oficialmente autorizadas como 'donatarias'. El sector sin fines de lucro en México, especialmente sus organizaciones autorizadas, opera en un régimen costoso y políticamente riesgoso. A diferencia de EE. UU., donde las OSFL pueden competir con empresas privadas, en México esa fuente de ingresos solo representa el 57%. Las OSFL en México enfrentan mayores costos laborales porque no pueden deducir los salarios de sus empleados, creando una desventaja significativa frente a las empresas comerciales. El proceso para obtener la autorización de donataria es complejo y puede tardar de 3 a 6 meses, lo cual es inaceptable si se considera que una nueva organización vinculada al gobierno fue autorizada en menos de 48 horas. Tales doblegares minan la integridad del sistema. El gobierno, encabezado por el presidente López Obrador, promueve la narrativa de que la deducibilidad de los donativos hace que los recursos de las OSFL sean 'cuasifiscales'. Sin embargo, esto es incorrecto. Las OSFL no son 'parásitos fiscales'; su ingreso total es solo alrededor del 1,4% del PIB del país. Según el INEGI, la contribución total del tercer sector a la economía de México es cercana al 3% del PIB. Países exitosos, como Alemania, tienen un sector sin fines de lucro fuerte y vigoroso que sirve como diálogo público y contrapeso al poder estatal. Por ejemplo, Alemania tiene 600.000 organizaciones sin fines de lucro, que representan solo el 0,2% de su PIB. Las personas en las OSFL mexicanas son individuos comprometidos que literalmente se juegan el pellejo para cambiar una realidad que tercamente nos convence de que no estamos bien, mientras que algunos presidentes, al creer que México es perfecto y no necesita arreglo, ven estas organizaciones como innecesarias.
Filantropía en México: Una crisis para la sociedad civil
El artículo analiza la situación de las organizaciones sin fines de lucro (OSFL) en México, comparándolas con estructuras similares en Estados Unidos y otros países. El autor critica al gobierno por crear condiciones desventajosas y riesgosas para las OSFL, especialmente para las 'donatarias' oficialmente registradas. Se subraya que las políticas de doble标准和 la restricción de beneficios fiscales socavan un sector vital de la sociedad civil que debería servir como contrapeso al Estado.