Las figuras de la democracia directa, como la iniciativa popular, el plebiscito, el referéndum, la consulta popular y la revocación de mandato, tardaron en incorporarse en México. La iniciativa popular y la consulta popular se añadieron en 2012, y la revocación de mandato en 2019. Nuestro país solo cuenta con tres de estas figuras: iniciativa popular, consulta popular y revocación de mandato. Esta última, la revocación de mandato, tiene poca aceptación universal. Históricamente, la democracia se ha ejercido de tres formas: directa, representativa y semidirecta. La democracia directa consistía en que los ciudadanos se reunían en asamblea para resolver asuntos de interés general. La democracia representativa, la más extendida, implica que los ciudadanos eligen a sus representantes para tomen decisiones en su nombre. La democracia semidirecta combina elementos de las dos anteriores. Sin embargo, en México, la revocación de mandato solo aplica al presidente y a los gobernadores. Para solicitarla, basta con reunir firmas del 3% de los inscritos en al menos 17 entidades, sin necesidad de expresar las razones. Tal procedimiento puede desvirtuarse fácilmente, como hemos visto en México, y generar turbulencias políticas artificiales. En la práctica, otorga al presidente en funciones una licencia casi ilimitada para golpear, atacar y difamar, lo cual es francamente absurdo.
La revocación de mandato en México: una práctica absurda
Análisis de la institución de la revocación de mandato en México, su historia, matices legales y riesgos potenciales para la estabilidad política del país. El autor cuestiona la necesidad y efectividad de esta figura democrática.