Una comunidad en el estado mexicano de Guerrero lucha por su supervivencia contra la influencia de los cárteles de la droga. Javier Hernández, líder del grupo, explica que no quieren pertenecer a las filas de los cárteles ni ceder su territorio para no vivir en esclavitud. Guerrero, un estado con raíces profundas de violencia, se ha convertido en un 'caleidoscopio de grupos armados', que incluyen bandas locales y grupos de autodefensa, muchos de los cuales han sido cooptados por las mismas organizaciones criminales contra las que lucharon originalmente. En 2020, cuando el cártel 'Nueva Familia Michoacana' intentó controlar la comunidad de Guajes de Ayala, los habitantes se vieron obligados a armarse para resistir la tala de árboles y la coerción. Los miembros del grupo de autodefensa, armados principalmente con fusiles AK-47 comprados a los propios cárteles, admiten que su armamento no puede competir con el poder de fuego de estos. A pesar de sus esfuerzos, la situación no ha mejorado: muchos residentes han huido, convirtiendo el pueblo en un 'pueblo fantasma', y las escuelas y clínicas han cerrado. La muerte del líder del CJNG, 'El Mencho', ha suscitado temores de una nueva ola de violencia. Aunque el grupo de autodefensa afirma su independencia, su arsenal, que incluye drones y fusiles hechos en Estados Unidos, cuenta una historia diferente. La comunidad, que antes tenía 1600 personas, se ha reducido a 400, y la gente continúa huyendo de sus hogares por miedo al conflicto.
Comunidad mexicana se enfrenta a los cárteles
En el estado mexicano de Guerrero, una pequeña comunidad, armada con armas estadounidenses y drones, se resiste desesperadamente a la influencia de los cárteles de la droga que han convertido su pueblo natal en un 'pueblo fantasma'.