Un estudio de la firma de servicios financieros Remitly revela que más de nueve de cada diez migrantes han sentido nostalgia al residir en el extranjero, y México destaca entre los países donde este sentimiento es más intenso. México, entre los países donde más se extraña el hogar. De acuerdo con el estudio, el 96% de las personas mexicanas que viven fuera han experimentado nostalgia en algún momento, colocándose entre los niveles más altos a nivel global. Sin embargo, existen detonantes claros: hablar con la familia, atravesar momentos difíciles o perderse celebraciones importantes. Este componente emocional revela una realidad poco visible en las cifras de migración: aunque las oportunidades económicas motivan la salida, el costo emocional permanece como una constante en la experiencia migrante. Más allá de la distancia: el costo emocional de migrar. La migración suele analizarse desde indicadores económicos o laborales, pero este estudio pone sobre la mesa un elemento igual de relevante: el impacto emocional. En el caso de México, donde la familia y la identidad cultural ocupan un lugar central, la nostalgia se convierte en una extensión inevitable de quienes buscan nuevas oportunidades fuera del país. Más que una cifra, el dato refleja una realidad compartida: para millones de mexicanos, salir del país no significa dejar atrás sus raíces, sino llevarlas consigo, incluso cuando la distancia pesa todos los días. Sin embargo, en el caso mexicano, el fenómeno adquiere una dimensión particular por la fuerte identidad cultural y los vínculos familiares que caracterizan a la sociedad. Lo que más pesa al estar lejos. El estudio identifica que la familia es el principal factor que se extraña, con un 80%, seguido de los amigos (62%) y la comida y bebida (54%). Vivir fuera del país implica mucho más que adaptarse a una nueva cultura o idioma. Para millones de personas migrantes, la distancia también se mide en emociones. Casi la mitad de las personas encuestadas (49%) asegura que aparece de forma repentina. Este dato no solo posiciona al país dentro del ranking, sino que refleja una conexión profunda con el entorno familiar, cultural y social. Lejos de ser un dato aislado, la tendencia es global: países como Filipinas, Sudáfrica y Canadá registran cifras similares. Este último elemento subraya el papel de la cultura gastronómica como un ancla emocional para quienes viven fuera. Además, aspectos como el idioma (36%) y el clima (34%) también influyen en la sensación de desarraigo, evidenciando que la nostalgia no responde a un solo factor, sino a un conjunto de experiencias cotidianas que se pierden al migrar. La nostalgia, una emoción constante. El sentimiento de extrañar el hogar no siempre es predecible.
Estudio: la nostalgia es parte constante de la experiencia migrante
La empresa financiera Remitly publicó un estudio que revela que el 96% de los mexicanos que viven en el extranjero experimentan nostalgia. El análisis demuestra que las motivaciones económicas de la migración no eliminan su alto costo emocional.