Recientes acontecimientos internacionales, especialmente la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, plantean graves riesgos para México y su presidenta, Claudia Sheinbaum. El conflicto en Irán está provocando un desabasto mundial de petróleo y gas, lo que afecta los precios de los combustibles y la electricidad y interrumpe las cadenas productivas. Esto, a su vez, agrava los problemas de México, incluyendo la escasez de fertilizantes al inicio del ciclo agrícola, el encarecimiento de los alimentos y la presión inflacionaria. A nivel nacional, la presidenta enfrenta una amenaza a la gobernabilidad debido al creciente poder de las organizaciones criminales, lo que se traduce en violencia y desapariciones. La tensión social aumenta, y se esperan protestas de campesinos, transportistas y trabajadores de la salud que ven el momento actual como una oportunidad para movilizarse. En este contexto, el factor clave para la presidenta Sheinbaum es la calidad y capacidad de los candidatos de su partido y sus aliados para las elecciones intermedias. Para controlar el país, ganar las elecciones no es suficiente; se requieren candidatos leales a la constitución, el estado de derecho y la gobernabilidad. Figuras incapaces, corruptas o aliadas al crimen organizado que resulten electas no le serán leales a la presidenta, al partido ni al país. En las próximas semanas, durante la Copa del Mundo FIFA 2026 en la Ciudad de México, el mundo enfocará su atención en el país. Este momento definirá qué México mostrará al mundo: el que regresa a la ruta de la modernidad liderado por una mujer, o el que se hunde en protestas, violencia e ingobernabilidad.
Riesgos para México en la crisis global
La guerra en Irán, el auge del crimen y la inminente Copa del Mundo plantean graves desafíos para México y la presidenta Sheinbaum en economía, seguridad y gobernanza.