Si hoy fueran las elecciones para gobernador, Morena perdería cinco gubernaturas y enfrentaría un proceso con una coalición de gobierno fracturada, una rebelión interna y la posibilidad de que al menos tres permanezcan en manos de la oposición. Sin embargo, Mier es un soldado de López, como lo demuestran el cabildeo y la presión que ejerció sobre los senadores de Morena para que viajaran recientemente a Ciudad Juárez al virtual lanzamiento de Chávez como precandidata a la gubernatura. La presidenta responsabiliza directamente de los fracasos en lograr sus reformas legislativas al senador López y al coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, a quien en reuniones privadas ha acusado de haberse aliado con la oposición para propinarle una derrota que considera personal, política e histórica, al ser rechazado su plan A y haberle entregado un plan B que es una versión desvirtuada de lo que querían López Obrador y ella. La presidenta ha dado instrucciones de cancelar todas las posibilidades de la familia Monreal en política, con una dedicatoria directa al senador Saúl Monreal, quien, contra la regla que impide el nepotismo en las candidaturas, ha mostrado su decisión de contender por la gubernatura de Zacatecas, con el PT o el Verde. No se sabe si ha habido aproximaciones formales con Colosio. En el informe a la presidenta no aparece Chihuahua, que también tendrá elecciones para la gubernatura el próximo año, lo que sugiere que Morena se quedará con la gubernatura, aunque, como en Guerrero, hay variables internas que podrían generar un problema para Sheinbaum. En Chihuahua se enfrentan dos fuerzas: la del alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez, pero la posición de la senadora Andrea Chávez se ha fortalecido tras nuevas alianzas. López dejó la coordinación de la bancada en el Senado, pero no el poder. Una ruptura de la coalición gobernante cancelaría en automático la mayoría calificada. En el diagnóstico a la presidenta no se anticipa la pérdida de las gubernaturas de Querétaro y Aguascalientes, como se prevé en Nuevo León, donde el gobernador Samuel García impondrá como sucesora a su esposa. Este escenario ha considerado la presidenta desde hace varias semanas, lo que la llevó a ordenar reclutar al senador Luis Donaldo Colosio como candidato de Morena, como alternativa de emergencia. Este escenario sería un duro golpe para el régimen y el probable principio del fin de su poder, desbarrancado por su propia descomposición interna. El desgaste en el poder, la lamentable gestión de varias gobernadoras y gobernadores, y la falta de liderazgo en Palacio Nacional son la primera fotografía de las elecciones del próximo año, cruciales para la consolidación del proyecto de López Obrador. Este escenario está contemplado en un diagnóstico entregado a la presidenta y evaluaciones en Morena. El informe se centró en tres estados: Campeche, Michoacán y San Luis Potosí. La gestión de Layda Sansores en Campeche y la de Alfredo Ramírez Bedolla en Michoacán, muy mal calificada, abren la posibilidad de que la oposición gane. Un punto delicado es San Luis Potosí, donde el gobernador Ricardo Gallardo, del Verde, es intransigente con la candidatura de su esposa. Quintana Roo y Zacatecas no están en la lista de estados perdedores, pero entran en la ecuación. Los partidos Verde y PT han comenzado a plantear una fractura institucional, y sus conversaciones privadas fueron puestas en conocimiento de la presidenta. Gallardo ha dicho estar dispuesto a romper con Morena, confiado en ganar sin su respaldo. Sheinbaum fracasó en su intento de apartar a un político y solo logró nombrar a Ignacio Mier. El senador Félix Salgado Macedonio parece dispuesto a pelear por suceder a su hija en la gubernatura de Guerrero. Las derrotas en las gubernaturas podrían ser un dominó que dé victorias a la oposición y a los rebeldes, con lo cual la mayoría calificada en el Congreso pasaría a la historia.
Crisis política en México: Morena arriesga perder el poder
Análisis de la situación política en México muestra que el partido gobernante Morena podría perder varias gubernaturas en las elecciones próximas. Discrepancias internas, el colapso de la coalición y la presión sobre los oponentes crean un riesgo serio para el régimen de la presidenta Sheinbaum y el proyecto del ex líder López Obrador.