De la investigación se desprendió que el rancho era utilizado como un campo de adiestramiento operado por una organización criminal, afirmó la fiscalía. Sobre la visita de colectivos el 10 de abril, precisó que participaron “en calidad de observadoras en las áreas previamente procesadas” y que no realizaron búsquedas directas, con el fin de “garantizar la integridad de los indicios y la cadena de custodia”. La Fiscalía reiteró su compromiso con el esclarecimiento de los hechos y el derecho a la verdad. El caso del Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco, registró nuevos hallazgos que, de acuerdo con reportes de colectivos de búsqueda y autoridades federales, amplían la dimensión de las actividades criminales presuntamente realizadas en el predio. La información más reciente apunta al descubrimiento de restos humanos, prendas y nuevos indicios forenses que continúan bajo análisis oficial. Nuevos hallazgos en el predio Integrantes del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco informaron que, supuestamente, en un nuevo ingreso al rancho se localizó una fosa en una estructura de fosa séptica a una profundidad cercana a 80 centímetros. En este punto, señalaron, se habrían encontrado restos óseos calcinados, molares, dentaduras, prendas de vestir y otros indicios. En un posicionamiento, el colectivo indicó: “la cantidad de restos localizados es mucho mayor a la del año pasado, lo que evidencia la magnitud real de lo ocurrido en este lugar”. Asimismo, reportaron que supuestamente se han obtenido entre 95 y 98 muestras únicas de ADN, las cuales podrían ser confrontadas con familiares de personas desaparecidas. Por su parte, la Fiscalía General de la República sostuvo que el sitio fue identificado como un centro de adiestramiento de un grupo criminal.
Nuevos hallazgos en el rancho de Jalisco
Se descubren nuevos restos humanos y evidencias en un rancho de Jalisco, México, que sugieren que el lugar fue usado como campo de entrenamiento criminal. Grupos de búsqueda y autoridades colaboran.