Salud Política Del país 2026-01-20T01:29:08+00:00

Trastornos por consumo de drogas: principal desafío de salud en las Américas

En la región de las Américas, 17.7 millones de personas viven con trastornos por consumo de drogas. Un estudio reciente revela que estas condiciones son una de las principales causas de muerte e invalidez, con una tasa de mortalidad cuatro veces superior a la media mundial. Los opioides son la principal causa de muertes relacionadas con drogas. La pandemia de COVID-19 ha agravado la situación, provocando un aumento significativo en el consumo de sustancias. El informe de la OPS llama a fortalecer la prevención, expandir el acceso al tratamiento y mejorar los sistemas de vigilancia.


Los trastornos por consumo de drogas se consolidan como uno de los principales desafíos de salud pública en la región de las Américas, al figurar entre los diez factores de riesgo más relevantes de muerte y discapacidad, de acuerdo con un estudio reciente publicado en la Revista Panamericana de Salud Pública. El análisis, sustentado en datos del estudio sobre la Carga Mundial de Enfermedades 2021, indica que 17.7 millones de personas vivían con alguno de estos trastornos en la región durante 2021, con casi 78 mil muertes directamente atribuibles a esta causa, lo que representa una tasa de mortalidad cuatro veces mayor que el promedio mundial. Opioides, principal detonante del impacto regional. El informe identifica que los trastornos por consumo de opioides explican más del 75% de las muertes asociadas a estos padecimientos. En América del Norte, el aumento se asocia principalmente al consumo de opioides sintéticos de alta potencia, como el fentanilo, así como a anfetaminas. En contraste, en Centroamérica, el Caribe y Sudamérica, el mayor peso recae en el consumo de cannabis y cocaína, sustancias que han sido los principales contribuyentes al incremento observado durante la última década. Muertes indirectas y efectos acumulados en la salud. Más allá de las defunciones directamente atribuidas, el estudio estima que 145,515 muertes por cualquier causa en las Américas durante 2021 estuvieron relacionadas con sobredosis por opioides, cirrosis, cáncer de hígado y suicidio asociados al consumo de drogas. Este impacto ampliado explica por qué estos trastornos se sitúan junto a otros factores de alto peso poblacional, como la hipertensión arterial, el sobrepeso y la obesidad, los riesgos alimentarios y el consumo de tabaco. Durante la pandemia de COVID-19 se registraron incrementos significativos en los trastornos por consumo de opioides y anfetaminas. Además, los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) vinculados al consumo de drogas casi se triplicaron entre 2000 y 2021, con un crecimiento promedio cercano al 5% anual. La carga más elevada se concentra en hombres jóvenes, aunque el estudio también documenta un incremento sostenido de muertes entre mujeres, lo que amplía el alcance del problema y plantea nuevos retos para los sistemas de salud. Ante este escenario, la OPS exhorta a los países a: Fortalecer programas preventivos dirigidos a jóvenes y poblaciones clave. Expandir el acceso al tratamiento, incluido el tratamiento asistido con medicamentos para los trastornos por consumo de opioides. Integrar la atención del consumo de sustancias en la atención primaria y los servicios comunitarios. Mejorar los sistemas de vigilancia, con énfasis en opioides sintéticos y consumo combinado. Adoptar enfoques sensibles al género, ante el aumento observado entre mujeres. Herramientas como el AUDIT y el ASSIST son señaladas como estrategias costo-efectivas para reducir daños y cerrar brechas de atención. Para Renato Oliveira e Souza, jefe de la Unidad de Salud Mental y Consumo de Sustancias de la OPS, el abordaje del consumo de drogas debe ocupar un lugar central dentro de los sistemas de salud. El organismo concluye que revertir estas tendencias es posible, siempre que se fortalezcan los mecanismos de prevención, atención y seguimiento.

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